Durante el proceso en la elección del papa se comprobaba si el elegido tenía atributos masculinos, tras lo cual se decía la frase “Duos habet et bene pendentes” (‘tiene dos y cuelgan bien’)
Para esta comprobación se utilizaba la silla de estercoria, un elemento simbólico importante en las ceremonias de investidura papal, representando la humildad, la renuncia y el nuevo comienzo del pontífice. Su desaparición a mediados del siglo XVI refleja los cambios más amplios que se estaban produciendo en la Iglesia y en la sociedad en general.
Para esta comprobación se utilizaba la silla de estercoria, un elemento simbólico importante en las ceremonias de investidura papal, representando la humildad, la renuncia y el nuevo comienzo del pontífice. Su desaparición a mediados del siglo XVI refleja los cambios más amplios que se estaban produciendo en la Iglesia y en la sociedad en general.

La "silla de estercoria" era un asiento bajo y sin respaldo, a menudo colocado en el centro de una sala, sobre el que se sentaba el nuevo papa inmediatamente después de su elección, lo que permitía a un cardenal verificar, mediante el agujero en el asiento, la masculinidad del nuevo pontífice.

El término "estercoria" hace referencia al estiércol o excremento, y aunque no significa que la silla estuviera literalmente cubierta de heces, su nombre evocaba una idea de humildad y penitencia. Su significado y propósito estaba enfocado en varios aspectos:
- La humildad: al sentarse en una silla tan sencilla y asociada a algo tan impuro como el estiércol, el nuevo papa demostraba su humildad y reconocía su propia fragilidad ante Dios y los hombres.
- La renuncia a los bienes materiales: la silla simbolizaba la renuncia a los bienes materiales y a las riquezas del mundo, valores fundamentales en la vida religiosa.
- Un nuevo comienzo: al sentarse en la silla de estercoria, el papa iniciaba una nueva etapa de su vida, dejando atrás su antigua condición y asumiendo la responsabilidad de guiar a la Iglesia.
A mediados del siglo XVI, la ceremonia de investidura papal experimentó cambios significativos, y la silla de estercoria fue gradualmente abandonada debido a la evolución de la liturgia papal, esta se hizo más compleja y elaborada, y algunos elementos simbólicos más antiguos, como la silla de estercoria, fueron considerados menos relevantes. También influyó el cambio de enfoque de la Iglesia, la cual comenzó a enfatizar más la majestad y el poder del papado, lo que contrastaba con la simbología de humildad asociada a la silla. En ello tuvo que ve mucho la influencia del Renacimiento, el que trajo consigo nuevos ideales de belleza y magnificencia, que se reflejaron en las ceremonias religiosas.
Esta tradición se originó en la Edad Media y está rodeada de mitos y rumores. Se dice que esta práctica se implementó para verificar que el Papa electo fuera efectivamente hombre. Esta costumbre se basa en la leyenda de la Papisa Juana, una figura mítica que, según cuenta la historia, se disfrazó de hombre y fue elegida Papa. Supuestamente, Juana ocupó el papado hasta que quedó embarazada y su verdadera identidad fue descubierta cuando dio a luz durante una procesión.
Esta leyenda es ampliamente considerada como una fábula o una sátira medieval, pero contribuyó a la creación de procedimientos para asegurarse de que el Papa fuera hombre, incluido el supuesto uso de la silla.

La asociación de la silla de estercoria con Juana la Papisa es un tema complejo y lleno de controversia. Es importante destacar que la historia de Juana la Papisa es considerada por la mayoría de los historiadores como una leyenda, sin base documental sólida. La leyenda de Juana la Papisa narra la historia de una mujer que, disfrazada de hombre, ascendió al papado durante el siglo IX. Se dice que fue descubierta cuando dio a luz durante una procesión y, como castigo, fue encerrada en un convento. La conexión con la silla de estercoria surge de la idea de que un elemento tan humillante como esta silla podría haber sido utilizado como un castigo adicional para Juana, una mujer que había usurpado un puesto de poder tradicionalmente reservado para los hombres. Al ser forzada a sentarse en una silla asociada con la inmundicia, se buscaba humillarla públicamente y desacreditar su autoridad. Sin embargo, esta conexión es altamente especulativa y no se basa en ninguna evidencia histórica concreta. La leyenda de Juana la Papisa se desarrolló siglos después de los hechos que se le atribuyen, y la silla de estercoria, como hemos visto, tenía un significado simbólico más amplio dentro de la liturgia papal.
Es importante tener en cuenta los siguientes puntos:
- Falta de evidencia: No existe ninguna prueba documental que vincule a Juana la Papisa con la silla de estercoria.
- Leyenda popular: La historia de Juana la Papisa es una leyenda popular que ha sido transmitida oralmente durante siglos y ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo del tiempo.
- Propósito ideológico: La asociación de Juana la Papisa con la silla de estercoria puede haber servido a propósitos ideológicos, como reforzar la idea de que las mujeres no estaban destinadas a ocupar posiciones de poder en la Iglesia.