Posted by Carlos Ortiz-Mejias on Aug 20, 2022
Siempre que perteneces a un grupo o colectivo, deseas que nunca merme en sus miembros, que nunca se desanimen, que no pierdan el rumbo, que no se vayan a otro lado o simplemente que el grupo desaparezca. Por tal razón, utilizamos todos los recursos accesibles para consolidar el vínculo entre los integrantes para que sea perdurable.
A veces la alegría y el gusto por estar juntos es suficiente y el saber que tal experiencia puede repetirse, motiva a la reunión constante. Sin embargo, a veces esto no basta y sabemos que más bien es temporero. Es como ir a un concierto: disfrutaste las canciones y el espectáculo por dos horas y luego, ¿qué?
 
Por ello, hace falta involucrar las convicciones, los compromisos, las razones fundamentales del por qué nos unimos en primer lugar a tal grupo o colectivo. El Chinchorreo produjo una ocasión de gozo fraternal y calor humano muy necesario para nosotros los rotarios. Ahora bien, falta en estos momentos el proyecto de servicio, la mano de obra que siembra esperanza y al contrario de lo que muchas veces se cree, es necesario que todos lo veamos, que seamos testigos.

Solo el ejemplo arrastra…

Rotario, si deseas ser instrumento de arrastre, de contagio masivo, deja que te vean, deja que sepan quien eres y con quien andas y por qué lo haces, para que otros se identifiquen contigo, sepan con quien andas y hagan lo que tú haces. 

¡¡Arriba ROTARY!!